lunes, 11 de agosto de 2008

EL CAOS DEL CAPITALISMO


El precio del petróleo se fija en los casinos del capitalismo financiero.


Lynn Walsh, extraído de The Socialist, periódico semanal del Partido Socialista, CITen Inglaterra y Gales.



Hemos sido golpeados por un tsunami de subidas de los precios de la energía. Una avalancha de actividad especulativa en los mercados de petróleo ha producido una gran burbuja que reventará inevitablemente en los próximos meses. Los máximos en los precios del combustible han dado un giro cruel a la inflación y han elevando en todas partes los costes de la vida para los trabajadores. Los altos precios de los combustibles están llevando a los EE.UU., Gran Bretaña y a otras economías muy cerca de una severa recesión.


¿Por qué el alza de los precios del combustible tiene esos efectos devastadores? ¿Qué hay detrás de las subidas de los precios? ¿Qué efectos tendrán sobre la economía mundial los precios del combustible y la especulación?


El precio del crudo alcanzó recientemente su máximo histórico de 139´12 dólares el barril (42 galones/159 litros). A finales de 2006 el barril estaba en 60$/barril y alrededor de 90$ a finales de 2007. Desde el comienzo de este año los precios saltaron desde los 100$/barril hasta los precios actuales.


Esto ha dado como resultado una explosión en los precios de la gasolina y especialmente del diesel en Gran Bretaña, Europa y los EE.UU. El gasoleo caro ha provocado bloqueos de los camioneros, granjeros y pescadores. Las aerolíneas han impuesto recargos y reducen sus vuelos. En Gran Bretaña, EE.UU y en otros lugares, el gas doméstico, la electricidad y las facturas de la calefacción también se han disparado.


Por otra parte, los altos precios de la energía son uno de los principales factores de la subida mundial de los precios de los alimentos. El incremento en los precios de los fertilizantes, del empaquetamiento y del transporte se ha trasladado a los mercados y a las tiendas. Al mismo tiempo el cambio de la producción agrícola a los biocombustibles (sobre todo en respuesta a los altos precios del petróleo), ha sido un factor fundamental para reducir la producción de alimentos básicos como los cereales o el aceite de cocina, aumentando sus precios. Los disturbios a causa de los alimentos en muchos países son un síntoma de la creciente penuria, hambre y empobrecimiento.


Claramente el dinero se gasta en combustibles y alimentos y no puede ser utilizado en otros bienes y servicios. Por ello, los niveles de vida estan cayendo, mientras cae el gasto de consumo (de los no combustibles y alimentos) y socava el crecimiento económico. Todo esto unido a la severa carestía de crédito provocada por la crisis de las hipotecas subprime, los precios de los combustibles acercan a la economía mundial a una severa crisis.


¿Quién es el culpable?

¿Cuales son las razones reales para el repentino aumento de los precios de los combustibles? Algunos, como Gordon Brown, culpan a los países productores de petróleo de la OPEP (12 países incluidos Arabia Saudi, Iran, Iraq, Nigeria y Venezuela), que han restringido su producción en el pasado para mantener los precios.


El Primer Ministro australiano, Kevin Rudd, fue más lejos y pidió el pasado domingo a los países del G8 que "aplicaran el soplete" para forzar a la OPEP a aumentar su producción.

Otros culpan a Big Oil, las cinco colosales multinacionales (Exxon/Mobile, Chevron Texaco, ConocoPhillips, BP y Shell) que dominan el refinamiento y la distribución de los productos petrolíferos.


Sin embargo, recientemente dedos acusadores han señalado a los especuladores que han jugado febrilmente en las bolsas de materias primas de Nueva York, Chicago y Londres, buscando los beneficios en las subidas de los precios de los combustibles, los minerales y los alimentos. ¿Qué es cierto?


En 1973 (como respuesta a la Guerra árabe-israelí) y en 1979 (después de la revolución iraní) los productores de la OPEP impusieron un embargo de petróleo que cuadriplicó su precio en 1973 y lo duplicó en 1979. En ambas ocasiones, el shock de los precios provocó una caída de la economía mundial.


En los últimos tiempos, cuando el precio del crudo se ha disparado, la OPEP ha conseguido incrementar cuantiosamente sus ingresos, al igual que los países productores que no pertenecen a ella como Rusia. Pero parece poco probable que hayan restringido su producción (de todas maneras, la OPEP cuenta en la actualidad con el 40% de la producción mundial). De hecho probablemente han aumentado su producción al máximo de su capacidad.


Los países petrolíferos dan la bienvenida a la subida de precios como compensación a la fuerte caída del valor del dólar estadounidense (en el que se calcula el precio del petróleo). En valores reales, ajustados por la inflación, el máximo de 1979 con 39´50 dólares fue sólo superado en mayo de este año. Pero sus estrategas temen ahora que los precios del combustible excesivamente altos provoquen una recesión mundial, llevando a la caída de la demanda de petróleo y a una caida de sus ingresos. Ellos culpan a los especuladores.


Big Oil también culpa a los especuladores. Estas empresas con grandes beneficios, sin embargo, están lejos de ser inocentes. Al igual que los productores han buscado siempre maximizar sus ingresos. Estos oligopolios han maniobrado siempre maximizar sus beneficios de la extracción, refinamiento y distribución de los productos petrolíferos. Por ejemplo, los precios del crudo subieron entre 1999 y el 2006 y las refinerías estadounidenses incrementaron sus márgenes de beneficios por galón de gasolina del 22´8% al 53´5%. Hoy en día, sus márgenes de beneficio son sin duda incluso mayores.


Sin embaro Big Oil ha sido muy reacio a invertir en mayores proyectos de explotación o en capacidad de refinamiento adicional, por temor a que los precios se redujeran a medida que la economía se ralentice en los próximos años. Desde 2005, los 5 grandes han devuelto 170.000 millones a sus accionistas en vez de invertir sus beneficios en aumentar su capacidad o en fuentes de energía renovable.


Sin embargo, en la presente situación, la principal responsabilidad del aumento de los precios del petróleo parece radicar en los grandes especuladores financieros que están jugando en los volátiles mercados de materias primas. El precio del petróleo, un producto totalmente esencial para el funcionamiento de la sociedad, está siendo colocado en los casinos del capitalismo financiero.


Petróleo como activo financiero

Con la caída de los tipos de interés (como lucha de los bancos centrales para contrarrestar los efectos de la carestía de créditos), los grandes inversores como los fondos de cobertura, los bancos de inversión y los fondos de pensiones se han cambiado a los mercados de las materias primas en busca de mayor rentabilidad. Mientras los bajos tipos de interés han reducido los beneficios de otros activos financieros, la subida del crudo y de otros precios de productos básicos ofrece perspectivas de grandes beneficios en los mercados de futuros.


Un "futuro" es un contrato para comprar un lote de petróleo u otro producto básico a un precio fijo en una fecha concreta. Normalmente, son usados por los comerciantes de los productos básicos físicos, productores, comerciantes y distribuidores, para suavizar las fluctuaciones de los precios y controlar sus flujos de caja.


Por otra parte, los especuladores, tratan las materias primas como un producto financiero. Compran futuros con la idea de que en la fecha de vencimiento, el envío tendrá más valor que lo que se pagó por ellos bajo el contrato de futuros para así poder venderlo con un beneficio. Incluso si la diferencia en el precio es relativamente pequeña, los especuladores pueden hacer grandes beneficios si hacen negocios a gran escala.


El capital que llegó a los fondos de materias primas se disparó de los 13.000 millones de dólares en el 2003 a los 260.000 millones en la actualidad. No es de extrañar que los fondos de cobertura (sin regular, clubs privados para especuladores multimillonarios) y los bancos de inversión estén involucrados, usando grandes sumas de dinero prestado para especular en los futuros y en otros complicados instrumentos financieros, tales como las opciones y los intercambios.


Además pueden adquirir un futuro anticipando un margen de sólo el 7% del valor del contrato. Pero los mayores especuladores en materias primas han sido los fondos de pensiones. Han invertido en los llamados "index funds" (fondos de inversión institucionales), grupos de grandes inversores que automáticamente compraban futuros cuando proyectaban que su rendimiento era superior a la media de un amplio índice de acciones y bonos.


Trabajando mano a mano con los grandes bancos de inversión (que obtienen una fortuna en honorarios), los fondos de pensiones han encontrado resquicios que les permiten evitar los reglamentos que les restringen los negocios especulativos en los mercados de materias primas.

En el año 2000 el Gobierno de los EE.UU. en respuesta a las presiones de empresas energéticas como Enron, relajó la legislación para negociar en los mercados de materias primas. Desde entonces, se ha aumentado seis veces el volumen de negocio. "En los últimos 5 años, los inversores se han dirigido con tal fuerza a los mercados de materias primas que su apetito por los contratos de petróleo ha sido igual al aumento de la demanda china en el mismo periodo, dijo un gestor de fondos de cobertura que testificó ante el Congreso...el último mes..." (Washington Post, 6 de junio 2008).


El juego de los fondos de pensiones

George Soros, que hizo su fortuna "jugando" en los mercados de divisas mundiales, advierte que el índice de los fondos de pensiones está exagerando los precios y creando una peligrosa burbuja en el petróleo y otros mercados de materias primas. Los gestores de los fondos de pensiones, por supuesto, lo niegan enérgicamente.


Un portavoz del Plan de Jubilación de los Empleados Públicos de California negó que sus inversiones en futuros estén teniendo un efecto significativo en el mercado. "Los máximos de los precios derivan de la oferta y la demanda dinámica" (Financial Times, 4 de junio del 2008). Su postura es que sus inversiones simplemente siguen las subidas de los precios del petróleo debidas al incremento de la demanda y la escasa producción.


La historia de los especuladores está siendo respaldada por los líderes políticos. Tanto Gordon Brown como el Secretario del Tesoro norteamericano, Paulson, culpan "a la falta de equilibrio entre la oferta y la demanda". La Comisión del Comercio en Fututos sobre Mercancías estadounidense, un perro guardián durmiente, dice que "las fuerzas manipuladoras de amplia base" no están "provocando la reciente subida de precios en las materias primas" (Financial Times, 29 de mayo 2008)


¿Cual es la verdad? No hay duda de que, como una tendencia general durante los últimos años, los precios del petróleo han sido impulsados por factores de oferta y demanda. El fuerte crecimiento de la economía mundial después del 2003 (promediando un 5% anual) e incluso un mayor crecimiento en China e India (más del 10% anual) ha creado indudablemente una excepcional demanda de petróleo.


Al mismo tiempo, la oferta ha sido restringida por una serie de problemas. A nivel global, la producción de crudo está aumentando más rápido que el descubrimiento y desarrollo de nuevas reservas. Algunos expertos dicen que el "máximo" del petróleo ha sido alcanzado y que a partir de ahora las reservas irán disminuyendo inevitablemente.



En algunos casos, las reservas recientemente descubiertas son más costosas de explotar y transportar debido a su localización (regiones árticas, profundidad del mar, etc) o a su pobre calidad (por ejemplo, con alto contenido en sulfuro, que requiere un refinamiento más costoso).

Los factores geopolíticos han aumentado también los precios y han causado volatilidad en los mercados de petróleo. La agitación en Oriente Medio provocada por la invasión de Iraq por parte del imperialismo estadounidense y británico, con el objetivo de controlar los campos petrolíferos de la región y asegurarse el petróleo barato, ha impulsado indudablemente los precios.


La interrupción de los suministros, por ejemplo en Iraq y Nigeria, el impacto de los huracanes en el Golfo de México, y los temores de estas interrupciones (por ejemplo, el miedo al ataque estadounidense a Irán) se han añadido a la volatilidad.

Además, la caída del dólar estadounidense, la moneda en la que se compra el petróleo, ha llevado a los productores a incrementar el precio para mantener sus ingresos en comparación con otras monedas más fuertes como el euro.


La especulación infla los precios

¿Pero son estas fuerzas de la oferta y la demanda suficientes para explicar la reciente subida de los precios del crudo? La oferta y la demanda han fluctuado sólo ligeramente desde que el barril estaba a 60$ a finales del 2006. Y no ha habido grandes crisis de suministros recientemente. Además la demanda ha caído ligeramente como resultado de la desaceleración en la economía estadounidense y europea. "El consumo ha caído en los dos últimos años y medio" (The Economist, 29 de mayo 2008). Normalmente, los precios del petróleo deberían caer en estas condiciones. Sin embargo han explotado, y la causa obvia es la especulación.


La razón real de la explosión de los precios del petróleo fue recientemente expuesta por un veterano analista de Wall Street a un comité del Congreso de EE.UU. que está investigando el mercado del petróleo. Fadel Gheit de Oppenheimer&Co dijo al comité: "Creo que los actuales precios están inflados mucho más del 100%. No creo que los fundamentos industriales de la oferta y la demanda justifiquen estos precios. Lo que creo es que están provocados por una excesiva especulación" (Wall Street Journal, 20 de febrero del 2008).


"Existe una total desconexión entre la oferta y la demanda" y el precio del petróleo, testificó Gheit. Las compañías petroleras pueden obtener beneficios sacando crudo a 15-20$ el barril. Históricamente, el precio del crudo ha sido de tres veces el precio de la extracción. Por lo que el precio de venta debiera ser de 45$ el barril. "Cualquier cosa por encima de los 45$ está inflada".

Entrevistado por la revista del Foreing Policy (www.foreignpolicy.com, noviembre 2007), Gheit dijo: "Verdaderamente creo que los grandes bancos de inversión y un gran número de jugadores financieros de alto riesgo han tomado el control de los mercados de petróleo, especialmente en los últimos 6 meses... las instituciones financieras, mientras hacen miles de millones de dólares de beneficios, están destruyendo el crecimiento económico mundial. La misma burbuja que surgió con las inmobiliarias y las tecnologías volverá y nos cazará".


Cuando la burbuja reviente

Soros ha advertido de que la burbuja del petróleo reventará inevitablemente. El frenesí especulativo actual, dice, es similar a la situación anterior al crack bursátil de 1987. "Si la tendencia cambiara y las (fondos de pensiones y otras) instituciones fueran el primer grupo es salir como ya lo hicieron en 1987, sería un crack". De hecho, el flujo de capital especulativo dentro de las compañías energéticas ha sostenido artificialmente el precio de las acciones en las principales bolsas de valores. Una huida de esas compañías provocaría un mayor crack.


La quiebra en el 2006 del fondo de cobertura Amarath Advisors, con 6.000 millones de dólares de pérdidas en el negocio de futuros de petróleo y gas, advierte de lo que está por venir. Si hay mayores caídas en los futuros energéticos, advierte un analista financiero, todos querrán salir y será "como entrar en una puerta giratoria en el momento equivocado y en la dirección equivocada" (Peter Beutel, MarketWacht, 30 de mayo).


El alza del precio del petróleo y la gasolina están agravando el descenso de la economía en EE.UU. provocada por la crisis crediticia. El efecto de las rebajas fiscales solo envió bajo el Gobierno de EE.UU. 150.000 millones de libras esterlinas como conjunto de medidas de estímulo y que será cancelada por el aumento de los precios de los combustibles. La ralentización estadounidense, por otra parte, ya está actuando como un lastre en Europa, Japón y otras partes.


Las subidas de precios de la OPEP en 1973 y 1979 golpearon a la economía mundial con sustos repentinos. Durante el último par de años se ha producido un choque lento, en un climax en el que los autoinflingidos golpes dejan sin sentido a las economías capitalistas avanzadas.

La señal es que el petróleo se está acercando rápidamente a su "punto de ruptura" o "punto de destrucción de la demanda", dónde se convierte en algo tan caro que la demanda de petróleo decae. Esto está ya ocurriendo en los EE.UU. Como resultado, los precios del petróleo caerán inevitablemente, probablemente con bastante rapidez a un punto concreto.


¿Caos o planificado?

"A causa de que el precio ha sido conducido por la especulación...la caída será dramática", dice un economista del Commerzebank (Financial Times, 28 mayo 2008). Pero la vuelta a los niveles de precios bajos llegará demasiado tarde para prevenir una recesión económica. Por otra parte, los precios bajos, y por tanto la reducción de los ingresos procedentes del petróleo, supondrá una crisis económica y política para muchos de los regímenes productores de petróleo.


Ahora, tras ocho años de actividad especulativa sin restricciones en los mercados de materias primas, la Comisión de Negocio de los Futuros sobre Materias Primas, bajo la intensa presión del Congreso ha anunciado que están desarrollando una investigación en conjunto con la Autoridad Británica de Servicios Financieros.


Se están produciendo llamadas a una mayor transparencia y a una estricta regulación. Los líderes políticos están siendo sacudidos por las protestas por los combustibles, mientras las empresas manufactureras están temiendo que sus beneficios sean exprimidos por los altos precios de las materias primas.


Tal vez así se muevan para poner freno a algunas de las actividades más depredadoras de los especuladores. Bajo el capitalismo, sin embargo, la regulación nunca tiene mucho efecto.

Los especuladores siempre encuentran un camino para evadir nuevas regulaciones, especialmente en los mercados financieros mundializados. En cualquier caso las nuevas regulaciones vendrán demasiado tarde. La burbuja de las materias primas está próxima a reventar y el daño será hecho antes de que se apliquen nuevos controles.


La frenética especulación de los mercados de materias primas, como la crisis de las subprime, crecen en el caos del capitalismo, dónde las grandes compañías petrolíferas y los financieros multimillonarios compiten por una mayor parte de los beneficios.


El capitalismo es incapaz de asegurar y suministrar energía, alimento y materias primas de una forma equilibrada que permita satisfacer las necesidades de la sociedad en su conjunto. No tomará nunca medidas adecuadas para conservar los recursos naturales, proteger el medio ambiente y combatir el calentamiento global. Los gobiernos capitalistas y las multinacionales están sólo tomando medidas simbólicas para desarrollar fuentes de energías renovables alternativas y seguras.


Big Oil asume el poder

Los elevadísimos precios de la energía son un desastre para la clase trabajadora en cualquier lugar. El caos en los mercados de materias primas llama a un cambio del sistema. Necesitamos un acercamiento al socialismo, basado en:


Nacionalización de las multinacionales del petróleo y del gas (con un mínimo de compensación sobre la base de necesidad). Llevar la industria energética al sector público bajo un control y dirección democrática de los trabajadores.


Plan de desarrollo y distribución de energía para conocer las necesidades reales de la economía y de la clase trabajadora.


Renacionalización de las grandes compañías de electricidad, gas y agua (actualmente dominada por cinco grandes monopolios) de forma similar.


Llamamiento al movimiento obrero de otros países a luchar por un programa similar con el objetivo de desarrollar un plan energético internacional.


Grandes recursos a la investigación y desarrollo de fuentes de energía renovable alternativas y seguras.

LA CAÍDA DE FANNIE Y FREDDIE: SÍNTOMA DE UNA CRISIS EN AUMENTO EN EL MUNDO CAPITALISTA


El gobierno de Bush da bandazos desde el neoliberalismo a la intervención estatal

Lynn Walsh, Editor de Socialismo Hoy (Revista mensual del Partido Socialista de Inglaterra y Gales- CIT),

Fannie Mae y Freddie Mac, dos de los pilares de la financiación de la vivienda en EE.UU., están en plena crisis. Tan sólo tres meses después de la caída y rescate de Bear Stearns, el Tesoro norteamericano y la Reserva Federal se han visto de nuevo forzados a aplicar medidas de emergencia para evitar un potencial accidente en el sistema financiero global.


Tanto los bancos norteamericanos como los inversores extranjeros, incluyendo los bancos centrales, tienen miles de millones de dólares en títulos respaldados por hipotecas, emitidos y garantizados por Fannie Mae y Freddi Mac (acrónimos oficiales de la Federal National Mortgage Association-Asociación Nacional Federal Hipotecaria creada en 1938 y la Federal Home Loan Mortgage Corporation-Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios para Viviendas creada en 1970). Una caída por el total valor de estos títulos, de alrededor de 5 billones de dólares, tendría consecuencias desastrosas en la economía capitalista mundial.


La debacle de Fannie y Freddie es un gran e inquietante giro en la crisis del sistema bancario básico. Este desarrollo contradice la reciente y optimista afirmación del FMI de que la carestía de crédito es una ayuda y que el crecimiento económico mundial está a punto de recuperarse. La ausencia de créditos está lejos de haber terminado y la crisis de la vivienda en EE.UU. se está profundizando. Los préstamos hipotecarios de los bancos comerciales casi se han agotado. Fannie y Freddie gestionan actualmente casi la mitad de los 12 billones de dólares en hipotecas que hay en EE.UU. y financian actualmente entre el 60 y el 80% de las nuevas hipotecas para casas familiares.


Esto ha hecho crecer los miedos entre los inversores de que estas dos instituciones cuasipúblicas o pseudoprivadas están, a pesar del respaldo implícito del gobierno, sobredimensionadas en relación con su capital relativamente pequeño. En marzo de este año, Fannie y Freddie tenían un capital base de 81.000 millones de dólares enfrentado a préstamos y garantías de préstamos de 5,3 billones de dólares.


Estos temores se han intensificado con el creciente número de impagos en el primer sector hipotecario en el que Fannie y Freddie operan. Como en la crisis de las subprime, una avalancha de impagos y posteriores ejecuciones de la hipoteca, podrían desencadenar una caída en el valor del valor de los títulos respaldados por hipotecas y garantizados por estas dos instituciones. Sin las adecuadas reservas de capital, estos gigantes prestamistas podrían convertirse en insolventes y provocar una cascada de respuestas a lo largo del sistema.


Como en la crisis de Bear Stearns, la de Fannie y Freddie es un golpe terrible al capitalismo norteamericano y al prestigio de la economía del libre mercado. Un titular del International Herald Tribune del 14 de julio decía: "La crisis de los préstamos en EE.UU. crea una nueva realidad- La creencia del gobierno en el poder del mercado es sustituida por la unidad para salvar la economía".


Un periodista resumió la desesperación de muchos comentaristas en la prensa de los grandes negocios: "Es desalentador ver el sistema financiero de los EE.UU., supuestamente la envidia del mundo, poniéndose de rodillas. Pero este espectáculo que estamos viendo es llevado a cabo por reguladores sonámbulos, codiciosos ejecutivos bancarios y directores incompetentes. Este no es el camino por el que la "sociedad de la propiedad privada" se supone que tiene que ir" (Gretchen Morgenson, The Mortgage Lender Illusion, International Herald Tribune, 13 de julio).

Como con Bear Stearns, el Estado se ha visto forzado a intervenir prometiendo fondos ilimitados para prevenir la quiebra de estas instituciones financieras claves. Sin embargo este caso, que también está unido a la situación inmobiliaria de EE.UU., es más problemático que el de Bear Stearns.


El rescate estatal de Fannie y Freddi, así como el rescate pagado por el Estado de la Bear Stearns, es el mayor revés sufrido por el neoliberalismo que fue adoptado por los EE. UU. y otros gobiernos capitalistas durante los últimos 30 años de intensificada globalización. Enfrentado con la perspectiva de una catastrófica quiebra del sistema financiero que provocaría indudablemente una profunda depresión en la economía real, incluso el fundamentalista Gobierno ultraliberal de Bush se ha visto obligado a intervenir en el amplio interés de preservar el capitalismo. Esto confirma el pronóstico teórico del CWI que fue hecho durante la fase de mayor globalización en la década de 1990, de que las posturas neoliberales alcanzarían gradualmente sus límites y comenzarían a caer. Este es el proceso que ahora está empezando a desarrollarse. Por otra parte, la evaporación de la "magia del mercado" llevará en los próximos años a una profunda reacción política contra la crisis del capitalismo.


¿Qué provocó la caída de Fannie y Freddie?

La crisis fue provocada por el informe de que Fannie y Freddie podrían necesitar un capital adicional de 75.000 millones de dólares para reforzar sus reservas y poder amortiguar las posibles pérdidas en los préstamos para hipotecas. La declaración del Secretario del Tesoro, Henry Paulson, de que "no había problema" no acertó a advertir la debacle. Los accionistas de Fannie y Freddie temen que puedan salir perdiendo, al igual que les pasó a los accionistas de Bearn Stearns antes que a ellos. Si el gobierno comprara acciones de nueva emisión, se diluiría el valor de las existentes. Si el gobierno no va más allá y asume efectivamente el funcionamiento de las dos instituciones, los accionistas existentes podrían perderlo todo. No es de extrañar entonces que hubiera una venta masiva, incluyendo a las grandes instituciones financieras que mantienen sustanciales bloques de acciones de Fannie y Freddie.


El viernes 11 de julio, las acciones de Fannie bajaron un 45% y las de Freddie un 47% (las caídas respecto a los máximos del año pasado son 88 y 85% respectivamente). Los financieros de Wall Street y los bancos centrales de ultramar advirtieron al gobierno estadounidense de que el colapso de los precios de las acciones podría desencadenar el pánico y una venta de los títulos respaldados por hipotecas emitidas o garantizadas por Fannie y Freddie.


Como con la crisis de Bear Stearns, Paulson, Ben Bernanke (Presidente de la Reserva Federal) y otros funcionarios del Tesoro y de la Reserva Federal, junto con ejecutivos de Fannie y Freddie, ocuparon el fin de semana en un intento de elaborar un paquete de medidas de emergencia.


El domingo 13 julio, antes de que los mercados asiáticos reabrieran el lunes por la mañana, Paulson anunció que el Gobierno de EE.UU. proporcionaría el apoyo necesario para estabilizar Fannie y Freddie. Paulson buscaría la autoridad del Congreso para posibilitar nuevos préstamos y también para que el Gobierno comprara acciones de Fannie y Freddie. Al mismo tiempo, la Reserva Federal autorizaría inmediatamente a las dos instituciones a pedir prestado dinero en las mismas condiciones que los bancos comerciales, los bancos de inversión y los operadores de bonos primarios.


Estas palabras hicieron clara la garantía implícita de apoyo que la mayoría de inversores siempre había asumido que existía. Las medidas anunciadas por Paulson, en efecto, equivalen a un compromiso de duración indefinida por parte del Gobierno de EE.UU. para respaldar a estas instituciones con problemas.


Las promesas parecen funcionar. El lunes 14 de julio, Fannie Mae fue capaz de subastar con éxito 3 millones de dólares en deuda a corto plazo. Ahora que estaban garantizadas por el Gobierno de EE.UU. hubo una lucha por los inversores para comprar esas obligaciones hipotecarias "seguras".

Las medidas de emergencia propuestas por Paulson, sin embargo, no ofrecen una solución a largo plazo (incluso si son aprobadas por el Congreso). Estabilizar Fannie y Freddie no es en sí misma una tarea difícil. Ambas tienen grandes carteras de prestamos y junto con el capital adicional del Gobierno, podrían utilizar los ingresos de esas hipotecas (alrededor de 10.000 millones de dólares) para cubrir cualquier pérdida que se produzca en los próximos meses. Pero la limitación a estas líneas reduciría drásticamente el flujo de financiamiento hipotecario en el mercado de la vivienda, exacerbando la ya profunda crisis.


El papel de Fannie y Freddie

Históricamente, el papel de Fannie Mae (creada durante el New Deal) y Freddie Mac (creada más recientemente) ha sido el de mantener el dinero que fluye a los prestamistas hipotecarios para ampliar la propiedad de una vivienda. Esto lo consiguen comprando las hipotecas de los prestamistas y reuniéndolas en paquetes para la venta a otros inversores, garantizando a los inversores si los prestamistas fallan. Esto deja a los prestamistas primarios libres para vender más hipotecas.


Su éxito se debe al particular estatuto mixto de "empresas esponsorizadas por el gobierno" (GSEs). Porque se considera que con el respaldo implícito del gobierno, son capaces de reunir capital de forma más barata. Al mismo tiempo, son legalmente propiedad de accionistas privados, que junto con los altos ejecutivos han hecho grandes beneficios en sus operaciones.


Los fundamentalistas del libre mercado se han quejado largamente de la posición privilegiada de Fannie y Freddie. El apoyo del Gobierno, dicen, les da una ventaja injusta en los mercados crediticios. Además fueron objeto de una mínima regulación en comparación con los bancos comerciales. Y se beneficiaron de los bajos impuestos federales y estatales.


Durante la presidencia de Clinton, el Departamento del Tesoro trató de tomar las riendas de Fannie y Freddie. Sin embargo las dos instituciones lucharon con éxito contra los intentos para imponer una regulación más estricta y un incremento en los requerimientos de las reservas de capital. Presionaron intensivamente al Congreso. Se canalizaron grandes cantidades de dinero a las campañas de los miembros claves del comité. En el 2006, Freddie Mac fue multada con 3´8 millones de dólares por violar las leyes electorales. Al mismo tiempo, hubo un escándalo de contabilidad en Fannie Mae comprobándose que se habían inflado los beneficios en 6.300 millones de dólares para hacer subir las bonificaciones de los ejecutivos.


El Wall Street Journal lo resume de manera acertada: "La clase política de Washington ha alimentado y financiado a estas bestias financieras durante décadas a cambio de apoyo y de dinero para las campañas. Wall Street y los constructores inmobiliarios también hicieron dinero en el negocio subsidiado y también pagaron al Congreso al "por mayor" (Editorial Fannie Mae Ugly, 14 de julio). Pero muchos políticos de los grandes negocios, tanto demócratas como republicanos, defendieron a Fannie y a Freddie con el argumento de que se había aumentado la oferta de hipotecas relativamente baratas a las familias de "clase media". Moverse contra los dos pilares de la financiación no atrae votos.


Actualmente, los ideólogos del libre mercado están llenos de desprecio hacia las empresas ayudadas por el Estado. Están renegando de Fannie y Freddie como ilegítimas instituciones "socialistas", una mancha en el verdadero capitalismo de libre mercado. Pero como ha señalado un comentarista, esto es un irónico giro de los acontecimientos. Fannie y Freddie proporcinaron el modelo para los exóticos instrumentos financieros que fueron imprudentemente desarrollados por los especuladores del mercado ultraliberal de los últimos años.


"Fannie y Freddie fueron los inventores de los valores con respaldo hipotecario, una de las principales causas de la burbuja inmobiliaria y su posterior explosión. Se ganaron aplausos por ello: durante años la desagregación y la reventa de las hipotecas se consideró una buena cosa, el secreto del éxito del mercado estadounidense". (Clive Crook, Guarantees for America´s Guarantors, Financial Times, 13 de julio). Fannie y Freddie contribuyeron a crear la burbuja inmobiliaria sin precedentes de los últimos años.


Por otra parte, los bancos de inversión consiguen grandes beneficios de los honorarios que reciben por la venta de la deuda hipotecaria y los valores de Fannie y Freddie: 953 millones de dólares en 2007 y 550 millones en lo que va de año.


El dilema del gobierno de EE.UU

El carácter híbrido de Fannie y Freddie, pseudoprivado, cuasipúblico, crea un gran dilema al Gobierno estadounidense y a los grandes negocios en general. Sin embargo, por mucho que les disguste la situación, están forzados a rescatar a esas grandes instituciones, que son "demasiado grandes para caer". Cuando anunció los planes de rescate, Paulson dijo que "su primer objetivo es apoyar a Fannie Mae y Freddie Mac en su forma actual", que son compañías propiedad de accionistas. Paulson aclaró: "no estamos hablando de nacionalización".


Sin embargo, a pesar de lo desagradable que podría ser para los defensores del capitalismo de libre mercado, la intervención masiva del Gobierno bien podría terminar de hecho en una nacionalización. Si el Gobierno invierte dinero en la compra a través de una nueva emisión de acciones de Fannie Mae y Freddie Mac, los actuales accionistas perderán debido a la disolución de sus acciones. Si el Gobierno inyecta capital a través de grandes préstamos oficiales (subsidios, como en Bear Stearns) el Gobierno federal podría convertirse en el dueño y se haría cargo de la gestión de ambas instituciones. De nuevo, los accionistas perderían. Los editorialistas de los grandes periódicos de negocios reconocen en realidad, que los accionistas son en última instancia prescindibles y un rescate terminaría en un control del gobierno.


Pseudosocialismo

El Wall Street Journal, por ejemplo, pidió al Gobierno que reforzara el capital base de Fannie y Freddie: "El Tesoro y el Congreso (deberían) avanzar ahora con una inyección de capital para ayudar a las empresas a salir de sus pérdidas". El Gobierno debería comprar acciones de las compañías a fin de que los contribuyentes obtengan un retorno al final de la crisis.


"No nos hemos vuelto de repente socialistas. Lo que los contribuyentes necesitan entender es que Fannie y Freddie ya practican el socialismo, aunque de un tipo deshonesto. Su beneficio es privatizado pero el riesgo es socializado. Nosotros estamos proponiendo una forma más honesta de socialismo con la perspectiva de una reforma a largo plazo." La cartera de hipotecas de Fannie y Freddie, dicen, debería reducirse y eventualmente dejar de funcionar. (Fannie Mae Ugly, Wall Street Journal, 14 de julio).


El Financial Times adopta una posición similar, pidiendo un "entierro decente para Fannie Mae" (Editorial 14 de julio). "Fannie Mae y Freddie Mac", argumentan, "podrían ser descompuestos en pequeñas piezas y privatizadas. Una parte podría ser retenida por el Tesoro como un pequeño vehículo de liquidez del ciclo de las hipotecas (presumiblemente hipotecas subsidiadas por el Estado durante la carestía de crédito). El proceso podría envolver un periodo de nacionalización. Esto podría significar que las deudas de las empresas subsidiadas por el Gobierno podrían pasarse a los balances públicos. Sin embargo, esto no es importante. Sería un cambio cosmético; el Gobierno ya les está apoyando; es absurdo que ahora no estén en los libros".


En la práctica esto significaría añadir 5 billones de dólares (el pasivo potencial de Fannie y Freddie) a la deuda de 9 billones de dólares ya existente.


¿Nacionalización o "tutela"?

El Gobierno estadounidense, y también el Congreso, irán hasta dónde sea para evitar la impresión de que están nacionalizando Fannie y Freddie. Una adquisición pública de facto, si se llega a esto, será presentada como una "tutela".


"Existe un plan para terminar con las empresas" escribe Clive Crook. "En lugar de nacionalizarlas, lo que sería anti-americano y podría ser confundido con nacionalismo, sería sustituido por "tutela". Es la misma cosa, excepto que esto permitiría fingir al Gobierno que los pasivos del GSEs no son los suyos propios". (Financial Times 13 de julio).


Esto estaría basado en el descubrimiento del regulador de que Fannie y Freddie están "críticamente descapitalizados" y necesitarían ser "adecuadamente capitalizados" con una inversión del Gobierno. Tal medida, por supuesto, no sería socialista sinoo una intervención del Estado para salvaguardar los amplios intereses capitalistas. Pero demostraría las contradicciones y límites de las fuerzas del mercado.


Paulson esperaba impulsar sus propuestas en el Congreso en pocos días, lo que le daría autoridad de bombear capital ilimitado y sin especificar a Fannie y Freddie. Sin embargo, muchos congresistas, tanto demócratas como republicanos, no querían dar a Paulson un cheque en blanco. Parece probable aprobar la legislación le tomará más tiempo al Gobierno y que estará más limitada de lo que Paulson buscaba.

Las medidas de emergencia que anunció Paulson no estabilizarán Fannie y Freddie y además no mantendrán por si solas el flujo de efectivo en el mercado de hipotecas. "Si (el Gobierno) quiere hacer nuevos préstamos a los gigantes hipotecarios, tal vez sea necesario (dar subsidios a Fannie y Freddie) o efectivamente nacionalizarlas y enviar el dinero de los contribuyentes al sistema hipotecario". (James Saft, What next for Fannie and Freddie? International Herald Tribune, 15 de julio).

La crisis inmobiliaria se profundiza

La crisis de Fannie y Freddie es un síntoma de la profundización de la crisis inmobiliaria con un círculo vicioso en el mercado inmobiliario. Desde la explosión de la burbuja, hay un enorme exceso de oferta de vivienda (en relación con la demanda respaldada con dinero, no la necesidad social). Los precios están todavía bajando dramáticamente. Mediciones del índice Case-Shiller en las 20 ciudades más grandes dicen que los precios cayeron un 18% nominal y un 22% en términos reales entre el pico del 2006 y abril de este año. La caída de precios significa que los propietarios no pueden refinanciar sus hipotecas y muchos tienen ahora una equidad negativa (sus hipotecas exceden el valor actual de sus casas).

Se espera que 2´5 millones de hipotecas finalicen este año. La venta de casas adjudicadas está haciendo caer todavía más los precios. Los bancos son reacios a prestar y la gente encuentra extremadamente difícil conseguir créditos para comprar incluso a precios bajos. La crisis inmobiliaria está lejos de terminar. En el primer cuarto del 2008, Fannie Mae informó de que había asignado 3.200 millones de dólares para cubrir los impagos, una pequeña fracción de sus créditos, pero suficiente para reforzar miedos entre los inversores de que los impagos crecerán.

Mientras tanto, las pérdidas subprime a lo largo del mundo según informan los principales bancos e instituciones mundiales ha alcanzado los 400.000 millones de dólares. Bridgewater Associates estimó recientemente que el total de pérdidas rondarían los 1´6 billones de dólares.

Quiebras bancarias

Mientras que el drama de Fannie y Freddie se estaba desarrollando, hubo una clásica operación en la banca californiana, IndyMac Bancorp. Después de informar de que el banco era insolvente, los clientes retiraron 1.300 millones de dólares en once días. El regulador federal, la Corporación Federal de Seguro de Depósito (FDIC, en inglés) se vio forzada a moverse y entrar en el banco. Esta fue la tercera mayor quiebra de un banco en la historia de EE.UU. y la mayor desde la crisis de las instituciones de préstamos y seguros a principios de la década de 1990.

Después de los problemas de los grandes bancos de inversión, los pequeños bancos locales están siendo ahora maltratados por la crisis inmobiliaria y las quiebras, especialmente las de las constructoras. Las acciones de los bancos se hunden en los mercados de valores porque los inversores venden para cortar sus pérdidas, y esto despierta el temor entre los clientes que piensan que su banco está a punto de derrumbarse. Si bien los grandes bancos son "demasiado grandes para quebrar", muchos temen que los pequeños y medianos bancos locales son "demasiado pequeños para salir del apuro".

La FDIC garantiza depósitos de hasta 100.000 dólares. Necesitará entre 4.000 y 8.000 millones para garantizar los fondos de los depositantes de IndyMac y tienen reservas de alrededor de 53.000 millones. La FDIC esta previendo que entre 50 y 150 de los 7.500 bancos estadounidenses de seguros caigan en los próximos de 12 a 18 meses. Pero podría ser mucho peor. En el primer cuarto del 2008 por ejemplo, el FDIC dijo que hubo 90 bancos en problemas, ¡pero su lista no incluía a IndyMac Bancorp!

Intensa desaceleración de los países capitalistas avanzados

La economía de los EE.UU. avanzaa lenta, casi en punto muerto, con el desempleo y la inflación subiendo. Bernanke advirtió que la recesión está lejos de terminar. El FMI, sin embargo, ha publicado recientemente un informe más optimista (Independent, 18 de julio) alegando que los efectos de la crisis de las subprime se están relajando. Ha elevado su estimación del crecimiento estadounidense al 1´3% este año (desde el 0´5%) y del crecimiento mundial al 4´1% (desde el 3´7%). Algunos expertos están alentados por la caída del precio del petróleo, pero esto se debe a la caída de la demanda causada a su vez por el crecimiento económico más lento.

Sin embargo la OCDE está advirtiendo que el Grupo de los 7 países más industrializados están a punto de experimentar una "intensa" desaceleración como en Brasil e India (Wall Street Journal, 14 de julio). Además las cifras de mayo muestran que el producto industrial de la eurozona cayó un 1´9%, la mayor caída mensual desde hace 16 años. Esto marca una significativa desaceleración en los 15 países de la región (Financial Times, 14 de julio).

No se trata de un corto descenso cíclico de la economía capitalista sino el comienzo de una prolongada crisis. La debacle de Fannie y Freddie es sólo el último episodio.

Martin Wolf, el columnista del Financial Times, era antes un abogado de la globalización y de las políticas de libre mercado. Ahora escribe: "Hace casi un año desde que la crisis de las subprime en EE.UU. se hizo mundial. Muchos esperanban que la remodelación del riesgo no fuera más que una breve interrupción en el progreso de las economías norteamericanas y mundiales. Tales esperanzas son desacertadas. Los males de Fannie Mae y Freddie Mac, la disminución de los mercados de valores y la escalada de los precios del petróleo muestran claramente como de lejos está el fin de esta agitación. Con toda probabilidad, esto no supone ni el fin de su comienzo.

¿YA PASÓ LO PEOR DE LA CRISIS?


No, apenas está comenzando

Per-Åke Westerlund, Rättvisepartiet Socialisterna (CIT Suecia),

"¿A donde fue la crisis financiera? El peligro de un colapso financiero ya pasó, pero aún quedan muchos problemas". Este comentario de Johan Schück, un destacado comentarista de economía sueco, hace eco del humor de los expertos capitalistas a nivel global a principios de junio. Según su análisis el colapso de Bears Stearns en marzo fue la cima de la crisis. ¿Esta correcto ese análisis? ¿El capitalismo ha logrado una vez más escapar de un agudo descenso? La respuesta es No.


El Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, recientemente comentó que el peligro de un profundo descenso estaba desvaneciéndose. También en el London Financial Times lo reflejó, con algunos economistas concluyendo "que los Estados Unidos podrían evadir una gran recesión este año". El comentarista sueco elogió a los bancos centrales, dirigidos por la Reserva Federal de EUA, por su drástico corte de tasas de interés. Otros vieron los reembolsos de impuestos llegar a las casas de las familias americanas como una buena medida para continuar con el consumismo y poder evitar la recesión. Algunos números parecían confirmar esta visión. Recientemente, el crecimiento de EUA en el primer cuarto aumentó del 0.6 por ciento al 0.9 por ciento.


"Peor de lo que crees"

Sin embargo, desde hace una década más o menos, los mercados de valores son la bola de cristal de estos comentaristas capitalistas. Menos confusión en la cotización de las acciones es visto como signo de que la economía se está estabilizando. Con un nuevo descenso está semana en la bolsa de Nueva York, extendiéndose globalmente, su análisis cambiará de nuevo. "Aquí viene el segundo round de la crisis financiera", concluyó un reporte de fondos sueco el 11 de Junio.

El análisis del CIT está basado en hechos y procesos, sin ningún deseo por una crisis. Los Marxistas nunca han querido un declive, solo hemos concluido que las crisis son parte integral del sistema capitalista. Sin embargo, desde que el sistema ha encontrado varias veces rutas de escape a diferentes crisis, cargando el costo a los trabajadores y a los pobres y reemplazando una burbuja por otra, nosotros tenemos que seguir los acontecimientos y si es necesario cambiar nuestro análisis.


En este caso, podemos concluir que todos los factores apuntan a que se esta desarrollando un ahondamiento de la crisis. La crisis doméstica en EUA esta empeorando. También la crisis bancaria y con ella la crisis crediticia. Además de esto, la inflación -especialmente los precios de los alimentos y gasolina- está aumentado rápidamente.

La revista Americana, Newsweek, concluyó su reseña del 7 de junio con el encabezado, "Porqué es peor de lo que crees". El autor señalo estadísticas de mayo "el quinto mes seguido de perdidas de empleos –un evento que señala recesión con tanta seguridad como un balón de confeti cayendo sobre Times Square señala un año nuevo". Hasta ahora, este año, 309,000 empleos se han perdido en los Estados Unidos.


Viviendas y Hogares

Los dramáticos cortes en las tasas de interés de la reserva Federal no han afectado las tasas de interés del Mercado de viviendas. Mientras las tasas de interés de la Reserva han bajado a 2%, las tasas de vivienda han aumentado a 7%. Ahora, 6.35 por ciento de los propietarios de viviendas están retrasados con sus pagos de hipotecas, el número más alto desde 1979, y 9 millones de ellos tienen deudas más grandes que el valor de su casa. De acuerdo a Moddy’s Economy.com, las perdidas por hogares ascienden a 2.5 trillones hasta ahora. Esto representa $ 25,000 dólares por dueño de vivienda. Y la tendencia continúa. Los precios de las casas en EUA cayeron el 14% el primer cuarto, con una caída acelerada en marzo. Año con año, el paso es ahora de 25% abajo. Las mayores caídas fueron en Las Vegas 26% y Miami 25%. Hasta medio millón de trabajos en la construcción se han perdido en menos de dos años.


Los consumidores no solo han sido golpeados por la crisis de vivienda. Adicionalmente tenemos condiciones de crédito más difíciles, costos de comida y gasolina drásticamente más altos, además del aumento en el riesgo de desempleo. La situación se reflejó en la Conferencia del Consejo del Index de Confianza del consumidor en mayo, que fue la más baja desde la recesión en 1992. La Visión de la gente sobre el futuro, sin embargo, fue la más pesimista desde 1973. Otra encuesta muestra que el 86% cree que EUA está ahora en recesión. Los efectos del menor consumismo están aún en una etapa temprana y tendrán un gran efecto debido a que el consumo aporta el 70% del GDP de EUA. En mayo, las ventas de automóviles bajaron 10.7% comparadas con mayo del 2007.


Bancos

Tanto los bancos comerciales como los de inversión han sido golpeados por más que una crisis de vivienda. Están empezando a sufrir pérdidas por el sector comercial, tarjetas de créditos, créditos automotrices, etc. Su mayor temor, sin embargo, es su involucramiento en fondos de protección (hedge funds) y la abundancia de la especulación. En 2007, la industria financiera era aún la fuerza dirigente de la economía de EUA, de la cuál se derivaban el 40% de las ganancias. Esto a pesar de que solo empleaba el 5% de los trabajadores del sector privado. Actualmente, el antiguo y elogiado sistema de compartir riegos ha acabado en catástrofe. Analizando la crisis de Bear Stearns, The Economist indicó los peligros en "los mercados financieros derivados del mercado de valores. Son instrumentos volátiles que, de haber colapsado Bear Stearns, podrían haber derribado a el sistema financiero junto con ellos". (19 de Abril)


Los bancos y fondos están asegurados en un enredo imposible de desentrañar. Bears Stearns estaba conectado a convenios con un valor de $10,000 billones de dólares. El último caso de bancos en problemas, Lehman Brothers –un "consentido de Wall Street" de acuerdo al Financial Times- reportó una perdida de 2.8 billones para el 2o. cuarto de este año, su primera pérdida desde que se incorporó al mercado de valores en 1994. Esto inmediatamente provocó dudas acerca de la capacidad del banco de sostenerse por si mismo, así como especulaciones acerca de los reportes que se esperan de otros bancos.


Prognosis

El Fondo Monetario Internacional en su Perspectiva Económica Mundial del 9 de abril pronostica "un periodo largo de debilidad económica en los EUA, con un crecimiento de menos del 0,7 por ciento este año". Solo tres meses antes el FMI había esperado un 0.9% de crecimiento para el 2008. El fondo estima que las pérdidas y bajas en todas las deudas y títulos – no solo hipotecas- podría llegar a $945billones". (FT, 22 de Abril)


Ganancias en las compañías anotadas en el Index de las 500 Regulares y Pobres han llegado a caer hasta el 7.8 por ciento este año, comparado con el pronóstico de aumento de ganancias a principios de enero. Las bancarrotas han aumentado un 50 por ciento. En el mismo articulo, el FT discute la forma que tendrá el próximo descenso económico de EUA. Ellos se refieren al economista Nouriel Roubini, que ha estado liderando a los economistas establecidos hacia la conclusión de una crisis mas profunda. Ahora, su idea de una recesión en forma de U envuelve entre 12 a 18 meses de contracción económica", indicó el periódico.


Hay muchos factores de riesgo que pueden profundizar esta crisis –la caída del dólar, riegos de inflación, el gran déficit de la economía de EUA y por supuesto el curso del desarrollo global de la economía. Muchos elementos de la crisis de EUA existen en otros países. El FMI en su reporte de abril pronostica 3.7 por ciento de crecimiento global para el año que entra, abajo del 4.1 que pronóstico en enero. El crecimiento demográfico implica que un 3 por ciento de crecimiento económico lleva a un menor PIB per. cápita y a una recesión global.


Una de las paradojas de la economía global actual es que la inflación está aumentando a pesar de la demanda más lenta. Los altos aumentos en el precio de los alimentos presionan a los gobiernos a incrementar subsidios o implementar medidas de austeridad para tratar de detener la inflación. En este momento, la mayoría de los gobiernos están vacilando frente a las protestas colectivas del pueblo, mientras los capitalistas abogan por todo tipo de medidas de austeridad. –tasas de interés mas altas, menor crecimiento del suministro de moneda, cortes en el sector público. Sin embargo, ninguna de estas medidas será capaz de evitar un descenso. Newsweek reporta un rápido aumento de inflación, una ola de huelgas y una próxima crisis en los estados financieros de Vietnam y concluye: "Vietnam puede resultar el canario de la mina de carbón. Como en toda la región su economía depende de las exportaciones, la mano de obra y es dependiente energéticamente".


Anti-capitalismo

El cada vez mayor abismo de riqueza, de históricas proporciones –nunca antes había sido tan grande la tajada de los ricos- fue disculpado por años debido a que producía empleos y crecimiento. Para la clase obrera, particularmente en EUA la división entre ricos y pobres estuvo cubierta por préstamos, deudas y una baja inflación causada por el aumento del comercio Chino. Ahora el contragolpe de este periodo coincidirá con el descenso, haciendo esto políticamente más explosivo. Actualmente, los asuntos económicos están a la vanguardia en las elecciones de EUA, con gente cuestionando porque lo bancos de Wall Street están a salvo mientras las familia de clase media han perdido sus casas. A nivel mundial, los mercados de valores tanto financieros como de comida están siendo profundamente cuestionados. "El modelos capitalista anglo-americano basado en los mercados luce gastado y preguntas difíciles cuelgan sobre el proceso de mercado libre". (Financial Times, 8 de Abril).


Los gobiernos quieren parecer como que están actuando contra la crisis, pero sus medidas serán totalmente inefectivas. El sentimiento contra el sistema aumentará por lo tanto. Huelgas y protestas colectivas se extienden y el enojo será dirigido en contra de los especuladores cuyos negocios están detrás de muchos de los aumentos del petróleo, arroz, soya, etc. La prioridad del gobierno en EUA y todos lados es salvar el sistema financiero. Un método para intentar eludir la ira del pueblo podría ser el proteccionismo y el nacionalismo. Mientras las medidas proteccionistas aumentarían la crisis al reducir el comercio, podrían por un corto periodo dirigir la ira del pueblo al extranjero.


Rivalidad inter-imperialista emergerá

Para los socialistas, obreros y la juventud, el asunto clave es mostrar como la crisis está enraizada en el sistema capitalista. Las protestas del pueblo que se están llevando a cabo ahora necesitan ser anti-capitalistas y servir como trampolín hacia la construcción de nuevos partidos socialistas de lucha. El capitalismo no va a morir por si mismo, tiene que ser derrocado por un movimiento conciente, dirigido por la clase obrera en escala global. Las nuevas posibilidades para que tales movimientos ocurran es lo que los estrategas capitalistas más temen.